miércoles, 23 de marzo de 2022

 Esta mañana, de camino a casa, escuché a dos jóvenes hablando detrás de mí, de boxeo, de kick boxing etc. en Bueu. En un primer momento me extrañó, pero luego recordé que a mi nieta va también a kick boxing y a otras artes marciales en su lugar de residencia.

Esto me trajo a la memoria que tengo, desde hace unos años, un telegrama que trataba sobre la organización de combate de boxeo y que estaba a la espera de ahondar en la noticia. Siempre lo dejaba para mejor ocasión, y así podría quedar para siempre...

Busqué la carpeta donde lo tenía, y por darle un respiro a la sequía del blog de los últimos meses, causada por otros trabajos, he decidido ponerlo ahora y que pueda servir para que otros retomen y amplíen el relato.

El telegrama lo envía en el año 1927 al alcalde de Bueu, Camilo Davila, el Gobierno Civil de Pontevedra y que transcribo a continuación:” Solicitud de José Custodio Costas pidiendo permiso para celebración festival boxeo en campo de deportes de esa villa no procede cursarse en tanto no se acompañe al mismo programa con el Vª Bª del delegado de la federación española de boxeo D. Gabriel Galban Mendizábal con residencia en Vigo”.

José Custodio Costas era un promotor portugués que sobre todo enfrentaba a púgiles de Portugal y España.

Está claro que tenía interese en organizar un evento pugilístico en Bueu. Lo novedoso de la noticia es que esto ocurría dos años antes de que este promotor capitalizara los primeros eventos de boxeo amateur al aire libre en los campos pontevedreses de fútbol, el de Eiriña y el de Pasarón.

En Bueu tenía en el cartel al ídolo del boxeo en el Morrazo, José Carmelino, que años después llegaría a ser campeón gallego.

Con el paso del tiempo los combates de boxeo en villas como Bueu han sido más habituales de lo que las hemerotecas recogieron. Y todo, a pesar de los impedimentos que ponían las autoridades, los trámites burocráticos y el control federativo.

 Pero eso queda para otro día...

jueves, 18 de noviembre de 2021

 Una triste noticia para la cultura gallega ha llegado esta semana: El fallecimiento del escritor y académico Darío Xohán Cabana Yáñez.

Lo que pocos sabrán es que Darío casó en Beluso, un 10 de febrero de 1974, con la bonense Amelia Outeiro Portela.

En el año 1996 un amigo común (José Luís Fernández Aldegunde) nos puso en contacto; e en una escapada a Bueu, Darío se acercó a hablar de su obra con el alumnado del Colegio Público (ahora ‘A Pedra’). Resultó un día importante para los niños, para nosotros y para él también (así nos lo indicó). Uno de los motivos que tenía para este goce, aparte de la actitud favorable de los pequeños, era el comprobar que todos lo conocían a través del libro “O avión de Cangas” que leyeran y de un Candil dedicado y reducido para a ocasión,

Desde aquí queremos hacer llegar nuestras condolencias a su familia y desearle que D.E.P.

Para ver el Candil pulsar en este enlace:

http://bueu.esy.es/Revistas/O%20Candil/DarioXoan.pdf

lunes, 1 de noviembre de 2021

Desde hace años, muchos vecinos vieron con pena la desaparición o mutilación de elementos pertenecientes al patrimonio de todos. Los ¿Por qué? que esto genera son muchos, pero casi nunca contestados y, con gravamen, de que el tiempo los oculta de la memoria colectiva.
Da revista O Candil nº 20

Por poner un ejemplo de Bueu, nos fijaremos en el Viacrucis o camino con cruces que en su día, finales del siglo XVII, mandara hacer el abad de Bueu Fernando de la Rúa Freire e Andrade que iba desde la iglesia parroquial de San Martiño hasta la de Santa Cruz. De las dieciséis cruces que lo conformaban solamente queda el crucero que está frente a la capilla de Sta. Cruz y algún que otro fuste (columna) y alguna basa (plataforma) o pedestal. Todos los demás elementos desaparecieron; la última cruz non hace muchos años.

Pero, ¿Qué ha pasado? ¿Cuándo y quién es el responsable? Para estas y otras preguntas encontramos respuestas en el oficio que, en 1881, el abad de Bueu, Manuel González, le envía al alcalde Narciso Galup Vergés, y que a continuación transcribo:

Sr. Alcalde Constitucional de Bueu: El que subscribe, regente eclesiástico de Bueu, pone en conocimiento de la superior ilustración de Vd. Que habiendo llegado a su conocimiento, que un demente de la supra dicha parroquia, después de haber derribado varios cruceros o crucifijos de la casa titulada Sta. Cruz, destruyó el diez y nueve del presente mes de enero el que se hallaba en la carretera que parte de la Playa á esta iglesia de mi cargo y siendo un deber de todo buen ciudadano ponerlos en conocimiento de las autoridades competentes, lo pongo en conocimiento de Vd. A fin de que ese demente llamado Manuel del Río (alias el Choyo) no ocasione en lo sucesivo daños que haya que deplorar. Dios guarde a Vd. Muchos años para bien de este distrito. Enero 24 del año de 1881== Firma: Manuel González” 
 

Gracias a esto también conocemos que en el cruce del camino de la Iglesia con la carretera Aldán (actuales calles Alexandre Bóveda y Pazos Fontenla) hubo un crucero. Cruceiro este que el tempo hizo de nuevo, cambiando la situación, en la barriada de Pescadores. 
 
Referencia al destrozo del viacrucis la podemos ver de nuevo casi setenta años después (1948) cuando otro párroco de Bueu, Ángel Rama Lestón le envía una carta al alcalde José Mª Massó para agradecerle que éste le comunicara el proyecto para construir una nueva “capilla-ermita en el mismo paraje en que estuvo emplazada la anterior de los Santos Reis y bajo la meisma advocación titular” que fundara Fernando de la Rúa. De la capilla vieja le dice que “de cuyos vestigios solo quedó el recuerdo flotando en el ambiente [...] abrigo la esperanza de que habrá de quedar resguardada para siempre de toda incuria y espíritu demoledor, que parece se cebó en las obras públicas realizadas por el D. Fernando en esta parroquia; cual aconteció también con los cruceros de las estaciones del Viacrucis erigidos por él en 1681 desde el templo parroquial de esta villa hasta la capilla-ermita de Sta Cruz, fundada así mismo por éll en 1671, y de los cuales solamente queda en pie el que está frente al portal exterior de esta capilla, y tal vez el del Enleito, y algunas varas de otros, pero tronchadas, como si quedaran para testigos de algún furor iconoclasta que pasó por la localidad