miércoles, 1 de septiembre de 2021

 Hasta no hace mucho tiempo, poco se sabía de los últimos años de la maestra Matilde Bares Giráldez. Vamos a dar un poco de luz, aunque sea intermitente, desde los actos del homenaje del pueblo de Bueu a la insigne profesora hasta su muerte.
A las 9:30 horas del 16 de marzo de 1932 se celebró, en el Salón Paraíso de Bueu, el Homenaje a Doña Matilde Bares, con una Función Benéfica a cargo de la Compañía de teatro «Agrupación Madrid» con una Orquesta, representación de un drama y de un juguete cómico y exhibiciones de baile de salón. El día 11 de noviembre, día de S. Martín, patrón de Bueu, se descubrió la placa de la fachada principal de su casa.

Sabemos que, en 1933, ya octogenaria vivía en la planta superior y había decidido alquilar el bajo de la casa, en sus tiempos escuela, para lo cual puso un curioso anuncio, pues alquilaba un amplio bajo en la calle Matilde Bares y para informarse había que hacerlo con su propietaria, Matilde Bares.

   En ese mismo año, como remate de los actos de homenaje a Doña Matilde, y coincidiendo con la onomástica de la profesora (Sta. Matilde es el 14 de abril), acudieron a su casa el gobernador, autoridades locales y provinciales, así como ex-alumnos para entregarle un álbum firmado por muchos de estos. La firma del álbum llevaba pareja la aportación de una cantidad, voluntaria, de dinero.

El 11 de abril de 1935 firma en Cangas, ante el notario Hipólito Hermida Ouviña, la venta de la casa al médico Luis Pimentel Gil. Ella ya no vive en Bueu, unos decían que había marchado a Vigo, otros para ‘fuera’ (sin aclarar), que estaba en una residencia (también sin acercar ningún dato), etc.

Asilo del Camino Nuevo - 1980
Lo que sí podemos aportar ahora es que en 1938 llevaba un tiempo en la casa “Asilo de las Hermanitas de ancianos desamparados” del Camino Nuevo (actual Avda. Rosalía de Castro) de Santiago de Compostela y que falleció en ese establecimiento asistencial a las cuatro de la mañana del día 29 de junio, a la edad de 85 años.

Su cadáver recibió posterior sepultura en el Cementerio General compostelano (actual Parque-cementerio de Bonaval).

Como bueuesa y mujer relevante que ha sido, descansa cerca del Panteón de los Gallegos Ilustres. D.E.P.
Cementerio de Bonaval - 1980

jueves, 26 de agosto de 2021

 El 11 de mayo de 2014 hice una entrada en este Blog titulada “El Alcalde de Bueu encarga fotos para una Exposición en Londres”. En ella aportaba hemeroteca por la que el alcalde encargaba al fotógrafo Pintos un reportaje fotográfico de Bueu para dicha Exposición.

La precaución me llevó a decir que: “Probablemente las fotografía se hicieran, pero no tenemos constancia de si llegaran o no a ser enviadas”.

La respuesta de quien hizo las fotos y cuales eran éstas, estaban a la vista de todos en la revista Vida Gallega en la pág. 16 del Número 58, publicada el 25 de junio de ese año de 1914.  Aun tardé unos meses en darme cuenta de que por mis apuntes andaba la solución. Pero como “a cada cerdo le llega su San Martín” pasó el tiempo, probablemente cebándose, y ahora le ha llegado su momento, sin ceremonia premeditada.

En esa revista podemos conocer cuales han sido las fotografías elegidas y cual el fotógrafo: E. Díez, y no el Pintos que indicaban otras publicaciones.

Todas las fotografías son conocidas a través de las redes, pero lo relevante ahora es que conocemos, como valor añadido, que estas han sido expositor cara el mundo de las maravillas de una villa como Bueu.  









 

domingo, 8 de agosto de 2021

Se podría pensar, de forma generalizada, que antiguamente se carecía de muchas cosas que ahora poseemos. Es cierto, pero menos de lo que se supone. Basta dar un paseo por las hemerotecas para comprobar que las noticias, anuncios e inquietudes se parecían más de lo esperado con los tiempos que nos ha tocado vivir.

Una de esas noticias que pensaba como cosa solo de nuestros tiempos era la Mancomunidad de Municipios. Como era fácil suponer, estaba equivocado. Cual sería a mi sorpresa estudiando a la familia Riobó, dueños de Ons, me encontré en el Acta de la sesión ordinaria del 2 de septiembre de 1904 que reunidos los concejales relacionados a margen (entre ellos Manuel Riobó) bajo la presidencia del alcalde José Rodríguez Estévez, éste hizo presente:

que en virtud de invitación del de Moaña, ha concurrido á este punto ayer domingo y reunidos con el de Cangas y adhesión del de Marín han deliberado asociarse en nombre de sus respectivos municipios para todos los fines que redunden en bien general de la colectividad de las citadas entidades y que al efecto emplearán mancomunadamente todos los medios de que puedan disponer para recabar de los poderes públicos todo aquello que más necesite cada término municipal; quedando en ir una comisión de cada Ayuntamiento para el sábado próximo al objeto de presentarse a nuestro Digno Diputado Dn, Eduardo Vincenti y relatarle lo convenido…”

A continuación, se nombró una comisión, que representaría al ayuntamiento de Bueu, formada por Manuel Riobó, Daniel García Lis y Heriberto García Martínez.

Actualmente la Mancomunidade do Morrazo (así se llama) lo forman los municipios de Bueu, Moaña y Cangas, ya que Marín está asociado solamente para algunas cosas.

La finalidad hoy y ayer coinciden en el objetivo de gestión comunitaria de ciertos servicios. Hoy centrados en algunos, como la gestión de residuos (Planta de la Portela), Parque de Bomberos de Castiñeiras (éste forma parte de un Consorcio Provincial),  etc.

martes, 1 de junio de 2021

 Hace un tiempo, en el Facebook el Sr. Joaquín Pimentel Lalinde escribía sus impresiones acerca de la casa “Matilde Bares”, vivienda que había sido también
de su familia. En la descripción que de la misma hacía añadió: “El patio exterior a la izquierda lindaba con las ruinas de una antigua fábrica de chocolates (allí había maquinaria oxidada y todo abandonado). Si claro, en los años 20 en Bueu teníamos una famosa Fábrica de Chocolates”.

Como es normal en estos casos a muchos lectores del comentario les extrañó, pues nunca había escuchado hablar de tal fábrica. Algunos me preguntaban sobre ello y les respondía lo poco que sabía sobre la misma, y ya que todavía de vez en cuando me siguen preguntando sobre el tema voy a mencionar algunas cosas relacionadas con la fábrica y con el empresario que la puso.

Puede decirse que en el año 1896 ya estaba afincado en Bueu un relojero santiagués, llamado Juan González Raíces, que casara con una chica de Santa Mª de Cobres-Vilaboa. 

A mediados de febrero de 1897 este matrimonio ha tenido a su primer hijo nacido en Bueu (Juan Edmundo) y en años sucesivos cuatro más (Mª Rosa -1899-, Juan Miguel -1901-, José Ramón -1903- y María -1908-).

Juan González Raíces era un emprendedor nato. Aparte de montar una relojería, que era su oficio, primero en alquiler en el barrio de la Playa y luego, 1903, en la calle del Príncipe. En los dos lugares dio en explorar el mundo del chocolate, muy demandado en la época. Para eso, en la trasera de la relojería instaló una serie de máquinas que le permitirían desde triturar y tostar cacao hasta completar el proceso de la confección de chocolate.

Como el negocio iba muy bien compró un solar unido a la casa en construcción de la profesora Matilde Bares, y solicita autorización, 1906, para construir una casa en el mismo. En ella instala en el bajo, cerca de la calle, la relojería y en la parte de atrás la fábrica de chocolate.

La época más pujante de la Chocolatería sería el primero decenio del s. XX y a partir de 1913, con el fallecimiento de su esposa, fue poco a poco abandonado esta actividad y centrándose en la relojería y en la atención de sus hijos: Primitiva, Isolina, Rosa, Juan, José Ramón e María.

"El Adelanto" 1912-13

"El Adelanto" 1912-13

En esa misma época su proyección pública viene de la mano de sus amigos como el director del periódico local
«El Adelanto», Ricardo Portela Pazos, y el amplio equipo de redacción Claudiano García, Cesáreo Ferradas, Rogelio Val, Jesús Domínguez, Luis Bolibar, Ignacio Lis, Amancio de la Cueva, José García e Ventura García. No es raro hallarlo mencionado en las páginas del periódico en pugnas con maestro Manuel Sotelo Rey, o a la relojería como lugar donde contemplar los regalos que el rotativo sorteaba entre los suscritores o anunciando la Relojería y la Chocolatería.

 

Nota: Quiero aclarar, para algunas personas que así me lo preguntan, que a pesar de coincidir el primer apellido y tener las viviendas en la misma zona no se deben confundir las actividades del relojero/chocolatero Juan González con las de la panadería Alfredo González. Este último de Marín que había casado en 1943 con Segunda, hija de un panadero de Celanova, afincado en Bueu, llamado Camilo Fernández. Los establecimientos eran conocidos como “A do relojero” o “A de Rosita a Relojera” el de Juan González (también ha sido de Eugenio Piñeiro Carballo, Julio Rodríguez Portela, etc.) localizado, como se ha dicho, a la izquierda de la de “Matilde Bares”. Y, un poco más abajo, se halla la de Camilo González, después “Panadería de Alfredo” o “Bar Codia” (de lo que todos loaban los famosos cacahuetes que en su horno se tostaban).

 

lunes, 17 de mayo de 2021

 En estos días, en el que el sonido de los misiles y de todo tipo de bombas rematan su camino segando vidas, muchas de ellas niños, se ponen de manifiesto que la vacuna contra el horror funciona. Nos insensibiliza contra el dolor lejano.

La comunidad internacional ajusta el campo de visión a su ombligo y el sufrimiento silenciado está servido.

Aunque su existencia sea ajena a los “conflictos”, “disputas”, “enfrentamientos”, etc. serán los más débiles los que lleven casi siempre lo de ser “víctimas colaterales”.

El juego va a ser la brújula que los haga felices y que los guíe en el camino de crecer, pero a veces ese camino acaba en el cementerio palestino, israelí, de Bueu...

También es sabido que no hace falta que haya guerra para morir a causa de la misma, sino que se lo pregunten a los niños Gaspar González Trigo y a su compañero Ramón Llaves Núñez, de 10 y 8 años respectivamente, que estando jugando en los montes de Bueu, el 30 de octubre de 1938, encontraron “una bomba en forma de piña” y la tiraron contra una piedra.  ¡Explotó!  Ramón con “extensas heridas en la cara interior y exterior de ambas muslos, antebrazo derecho y cara”. Gaspar “sufrió heridas en las extremidades superiores e inferiores con pérdida de la mano izquierda y fractura con hundimiento y salida de masa encefálica en la región frontal” a consecuencia de las que murió al día siguiente en el Hospital Provincial. 

  Hay quien me dice que no siempre ocurre así, que otras veces tienen suerte y pueden avisar para desactivarlas, como cuando en marzo del 2018 apareció un proyectil de la Guerra Civil en el sótano de una vivienda en obras en Ons...

¡Cierto! ¡Y menos mal!

¡Pero las que silban en el aire o caminan en silencio siguen matando!

Y nosotros a lo nuestro...

domingo, 9 de mayo de 2021

Siempre que cae una página de ese gran libro en construcción que es la LITERATURA, el paisaje de la belleza su esconde abrazada por las pequeñas lágrimas de la niebla para llorar en solitario. En ese silencio sin retorno camina ahora un artesano de la palabra, José Manuel Caballero Bonald, llevando en la memoria un rincón de 
Bueu.

Quiero recordar aquí la amistad y la simbiosis de Caballero Bonald con el contorno de Bueu y non tanto al Premio Nacional de Poesía, al Premio Cervantes, al Premio Francisco Umbral, ni al largo etcétera de títulos que como poeta, novelista o ensayista aportan aureolas de reconocimiento a una labor excepcional, tarea que dejo para los estudiosos y divulgadores de la cultura en general y de la literatura en particular.   

El médico José Luís Barros Malvar amigo de Caballero Bonald sirvió como imán para que éste se acercase a gozar en repetidas ocasiones de su casa de Pedrón (Udra-Beluso). Su afición por el mar lo llevó a estudiar también náutica y astronomía, pero, sobre todo, a gozar del contacto con él a través de la navegación. Aquí navegó, pero aquí también creó. Quien desee leer entre líneas en algunas de las obras de Caballero Bonald se encontrará con la amistad del galeno y con el mar apacible de la ría.

Pero también a Bueu de forma explícita en su obra como en «Entreguerras»  (“... aquel tránsito brusco de Madrid a Sanlúcar de Barcelona a Praga de la Habana a Sevilla de Bueu a Jerez de París a Palma de Mallorca...”) o en «Mar adentro» donde en la página 31 habla de un “... anciano patrón de pesca gallego de Bueu, desembarcado estancado cerca de Barbate,...”. En la página 92: "...Compartir con esos marineros sus modestas faenas en la costa balear de Andraitx o en pontevedresa Bueu..." y en la página 196 cita a Carlos Casares “... que un marinero de Bueu al que llaman Capitán Lobo Negro, antiguo pescador de ballenas, murió del trallazo que le asestó a la embarcación donde iba un pulpo gigante...

Amplío el abanico de citas que hacen referencia a Bueu de la mano del amigo Salvador Castro. En «Tiempo de guerras perdidas» página 185 de la edición de Anagrama de 1995: "Así cuando alguna vez (está hablando de su vida en la Escuela Naval) ha sido para seguir a Punta Udra, pasado Bueu, donde un viejo amigo, José Luis Barros, tenía -aparte de una hermosa casa- un velero con casco de madera realmente espléndido. Era una especie de reliquia de la arquitectura naval mantenida por los calafates de las Rías Bajas, creadores de una de las barcas más capaces y airosas que conozco: la dorna, con vela trapezoide y casco de tingladillo. Salir a navegar entre las islas Oms (sic) y las Cíes, era otra buena manera de intensificar la penetración en este recóndito mundo galaico que tanto me seduce". En otro momento dice que después de su tierra natal en Jerez, Udra es el lugar más hermoso que ha conocido, cita expresamente que por encima de los paisajes de Colombia.

 Quisiera dejar constancia de que las arenas de Pedrón al igual que la espuma de la ría hace tiempo que lloran tu ausencia. DEP

 Nota: Aconsejo releer el artículo que en el 2017 escribiera en Periodistas en español.com el bueués Francisco Rodríguez Pastoriza «Caballero Bonald nos descubre genios, ingenios y otros especímenes».  De ahí es la caricatura de Caballero Bonald hecha por Xulio Formoso.