jueves, 6 de noviembre de 2014

El día de San Martín de 1920 se inauguró en Bueu el cine “Victoria”[1] que como anunciaba la prensa ha sido el “primer salón cinematográfico estable de la villa. Disponiendo de un proyector Power nº 6B con inductor, fabricado en Norteamérica”.
Su propietario, José Cornide González, prometió ”contribuir lo mejor posible a la divulgación del Sétimo Arte, todavía en mantillas como quien dice…”
José López e Carmen Gelpi
D. José Cornide fue Secretario del ayuntamiento desde noviembre de 1909, definitivo desde 1914, hasta 1925 en que dimitió y se fue al ayuntamiento lucense de O Valadouro. A consecuencia de lo cual el cine estuvo cerrado dos años hasta que un amigo suyo, José López Díaz, lo alquiló con todo lo que en él había (aparato y accesorios, piano, mobiliario, etc.) por cinco años a 1.350 ptas (8,11 €) cada ano.
Cuando remataron estos cinco años el señor Cornide se lo ofertó y vendió al mismo José López Díaz (conocido por “Forneiro”) por 6.750 ptas (40,57 €).
De 1954 a 1977 el propietario ha sido el maestro José Martínez Camiña que para regular su actividad presentó un proyecto con memoria y planos del arquitecto Emilio Quiroga Losada.
A partir de 1978 pasa a ser propiedad de los hermanos José y Luís Carballo hasta que cesó la actividad en el mismo oficialmente el 30 de noviembre de 1984.





[1] Así se llamaba una de sus hijas.

Nota: Gracias a Carmen Santos Cidrás por las fotogafías

domingo, 26 de octubre de 2014

“Prohibición de circulación de automóviles, con exceso de velocidad, y con la válvula de escape abierta”
En marzo de 1929, siendo alcalde Camilo Davila, y por ser frecuente al paso por las calles del pueblo de automóviles a gran velocidad (más de 10 km/h) y/o molestando a la vecindad con atronadores ruidos por llevar la válvula de escape abierta es por lo que ha decidido:
1º Notificar una serie de normas, a través del Guardia Municipal Manuel Palmeiro, a los conductores y propietarios de automóviles de este ayuntamiento, los señores Barreiro, Manuel Ríos Pérez, Segundo Filgueira, Benito Estévez, Gabriel Álvarez, José Cerqueiro, Ernesto Piñeiro, Francisco Cabanillas, Alejandro García, Escáneo, Attilio Gaggero e Eugenio Novas Budiño.
2º Publicar estas normas como PROVIDENCIA o disposición preventiva para conseguir seguridad y tranquilidad en las calles del pueblo y así evitar ser sancionados con multas por:
·        Circular a más de 10 km/h por las calles del centro
·   Por producir ruidos o trepidaciones anormales o por non utilizar dispositivos silenciosos

Si a pesar de ser multados reinciden luego la pena se elevaría como “desobediencia a la autoridad”

lunes, 20 de octubre de 2014

A raíz de que el Ayudante de Marina de Bueu ordenara se deshicieran las embarcaciones inservibles que había en la Playa de Bueu para que esta quedara limpia, el periodista de El Adelanto (20-10-1912) aplaude esta medida pero quejándose de que la orden no sea general a todo tipo de embarcaciones, así como a toda la Playa.
A continuación hace una denuncia expositiva de algunos lugares “que también sirven de estorbo y son focos, además, de toda clase de inmundicia y enfermedades” como los de la Banda do Río que tiene “en la playa unos rollos de pino, secaderos de pulpo y montones de leña”.
Hace hincapié especial en los “secaderos de pulpo en todo tiempo y más en el verano cuando el rico molusco se halla en cura, despide un olor nada agradable ni de muy buen efecto” y anima a las autoridades a que se les indique a los “los tratantes sitios mejores para su seca en las diferentes playas de este término, en donde no perjudicaría a ningún vecino por la distancia de punto habitado, ni tampoco obsequiarían a los transeúntes con tal esencia de rosa...

Esto de limpieza e higiene pediremos siempre, machacaremos todos los días, aunque parezcamos pesados, por lo que afecta al ornato público y al interés que tenemos en que el pueblo de Bueu aparezca limpio y se respire aire sano sin peligros de miasmas deletéreas, de tanto microbio como actualmente nos acecha en cada rincón y por cualquier parte del pueblo, sobre todo en la playa, (salvo contados sitios) a donde no es posible mirar sin apartar la vista con asco y fijarse mucho donde se pone el pie...”

Al alcalde le pide que siga las huellas del Ayudante y así convertirá el pueblo de Bueu en una “tacita de plata”.

sábado, 11 de octubre de 2014

El semanario republicano de Pontevedra, Él Combate del 15 de octubre de 1899 en la pág. 2, da la noticia de un naufragio pero quejándose de la actitud de dios ante la desgracia de los pobres marineros en contraposición a la que el periodista supone que tiene con los “patrones de la barca política”. También se lamenta de poca solidaridad con las familias afectadas.
 Transcripción de la noticia periodística:

 “Otro naufragio”
En Bueu ha naufragado una lancha donde iban seis pescadores. Era de noche, y un fuerte y repentino empuje del viento volvió de quilla la embarcación, salvándose los dos marineros que uno a proa y otro a popa iban alerta, y pereciendo los cuatro que dormían en el camarote.
La muerte de estos cuatro infelices debió ser horrible.
Al día siguiente aparecieron en su mismo dormitorio los cuatro cadáveres, contraídos en las formas más violentas.
Dios, que salvó de tanto naufragio a Sagasta, Martínez Campos, Silvela y demás patrones de la barca política, que tanto daño hicieron a España, no quiso salvar a esos cuatro hombres inofensivos y útiles, que se dedicaban precisamente al cumplimiento del precepto bíblico: “ganarás el pan con el sudor de tu frente”.
No hemos de penetrar los designios de una divina providencia que a nuestros profanos ojos se presenta tan caprichosa y anómala, y séanos permitido derramar una lágrima de dolor por esos cuatro mártires de dicho precepto bíblico, y dirigir una mirada de solidaria pena a las viudas y huérfanos de los ahogados.
No podemos hacer otra cosa en esta sociedad injusta.
Los Sres. Massó iniciaron una suscripción a favor de las familias de las víctimas, que alcanza a algunos miles de reales.
Si hubiera cristianos en esta tierra de católicos, ya ascendería a varios miles de duros.

Y no decimos más.

viernes, 26 de septiembre de 2014

En junio de 1888 el ministerio de Fomento incluye en el Plan General la construcción de un ferrocarril de vía estrecha que partiendo del puerto de Bueu remate en Cangas del Morrazo.
Si nos remontamos al año 1904 algunos periódicos, como “La Correspondencia Gallega” (Diario de Pontevedra, 2-12-1904), se hacen eco de los intereses para el pueblo gallego y, entre, ellos está la del Ferrocarril para lo “Desarrollo de cuanto con la agricultura, el comercio a la industria se refiere”. Tanto es así que hace mención de los proyectos de los “ferrocarriles secundarios” que deberían construirse en Galicia citando una a una a las comarcas en las que deberían llevarse la acabo.
Case todos los proyectos quedan en el olvido pero en el año 1946 nos encontramos con un Concurso para dotar a Bueu de un Despacho Auxiliar de “encargos y mercancías en grande y pequeña velocidad entre la estación de Pontevedra” y Bueu.

Y posteriormente en los años cincuenta del siglo pasado aún estaban por la labor los ayuntamientos afectados. Tal es el caso que ya en junio de 1951 el ayuntamiento de Bueu toma un acuerdo unánime a favor del proyecto:


En el año 1953 sigue el liderazgo del ayuntamiento de Cangas, en la busca de soluciones políticas, que continúa siendo respaldado por los alcaldes de los ayuntamientos limítrofes.

Al final, como se puede constatar, sólo llegó a construirse decenios después la línea de tren Pontevedra-Puerto de Marín que sería inaugurada el 10 de junio de 2002.

sábado, 13 de septiembre de 2014

La Playa de Bueu, arenal precioso de un kilómetro de largo surcado por más de tres riachuelos que cómo venas aportaban los elementos necesarios para que los bivalvos hayan sido abundantes y que algunas anguilas y truchas se aventuren hasta el río Canudo y el Portela. También cuentan que hasta reos, otros dicen que truchas “arreadas”, anduvieran cerca de la Finca del Cura.

Esto ocurrió hasta principios del s. XX donde la playa era utilizada, sobre todo, para echar el arte, descargar el pescado, secar las redes y subir los barcos. Pero había una demanda entre los industriales que tenían que ir a otros puertos, Marín fundamentalmente, a descargar mercancías.
Siendo alcalde Agustín Gelpí Serra se le concedió a Bueu lo solicitado al gobierno por el grupo de fomentadores de la salazón: poder habilitar la Playa para el embarque y desembarque de productos del país. Problema resuelto con con el Real decreto del 22 de agosto de 1872 y publicado en el Parte Oficial de la cancillería del ministerio de Estado el día 28.

Dado que Bueu no tenía puerto, fue un hito importante para el pueblo pues aunque tenía las limitaciones de necesitar autorización de la aduana de Marín, ya recaía la responsabilidad de vigilancia y control en el puesto de carabineros de Bueu.

lunes, 1 de septiembre de 2014

En agosto del año 1900, el coadjutor de Bueu, D. Manuel Carreiro Martínez es denunciado por el también cura ecónomo de Sta María de Tourón D. Zoilo Poza Lueiro para que le pague la deuda de 8.018 reales equivalentes a 2.004,5 pesetas (hoy unos 12,04 €) que había contraído cuando era coadjutor de Mourente.
El dinero se debe por préstamos y pagos que había facilitado D. Zoilo al coadjutor de Bueu. Se lamenta el señor Zoilo, que siendo los dos curas tenga que acudir al juzgado y que lo hace por la “resistencia pasiva” de D. Manuel Sendero.
Lo curioso es que el coadjutor dijo que no eran ciertos los hechos y que no le debe nada a dicho demandante.

El representante legal de D. Zoilo, que en todo momento quería solucionar el caso de manera amistosa, ante estos hechos despliega una larga batería de preguntas donde expone con todo lujo de detalles, nombres, lugares, motivos, cantidades, todos los préstamos y el porqué de los mismos (case siempre por dificultades económicas de la familia del coadjutor o por herencias). Incluso mencionó que de no haberlo ayudado este, ahogado por las deudas, se iba a marchar para América y que gracias a la ayuda, como cura y amigo, había podido hacer frente a casi todos los pagos.
Desconocemos cual era la cara que ponía el coadjutor ante la lectura de los cargos pero sí que se afirmó en sus primeras palabras de que no tenía deuda alguna con el demandante.

El resultado del juicio posterior a este acto de conciliación también la desconocemos… “Amigos, sí, pero la vaca por lo que vale…”