lunes, 1 de marzo de 2021

 En estos tiempos de confinamiento muchos echan de menos un paseo por los pueblos del hermano Portugal. Desde aquí, un saludo y los mejores deseos a los amigos portugueses.

Cierto es que estos días de finales de febrero, recuerdo con más intensidad los preciosos azulejos de Póvoa de Varzim en los que algunas de sus composiciones reflejan lo que sería la segunda de las mayores tragedias de la pesca en el mar del litoral portugués[1]. Y Bueu, puerto marinero abrigado en una ría, que está lejos del trabajo diario de las embarcaciones de bajura portuguesa, unas 68 millas náuticas ¿Qué tiene que ver con esta desgracia? Pues mucho, y en su mejor carta de presentación, como puerto de acogida. Pero non adelantemos acontecimientos e hagamos un pequeño resumen de lo acontecido...

Hizo anteayer 192 años, el 27 de febrero de 1892 será la fecha que “dolorosamente será asignada a las poblaciones marítimas de Povoa de Varzim e de Affurada, por la horrorosa hecatombe que se produjo a raíz de la tempestad que se desencadenó ese día y que causó la muerte a decenas de pescadores, que habían ido a buscar trabajo del mar, el sustento de los suyos[2]

Las descripciones en la prensa escrita de esta terrible tragedia están cargadas de palabras de lloros, suspiros, gemidos e de mucho dolor reflejo de lo vivido por aquellos días e las playas de esta costa portuguesa. Lugares desde donde se podía observar la desesperación de las tripulaciones por llegar a lugar seguro y a los que el mar iba tragándose. “La desolación es indescriptible. Con los rugidos del temporal podemos escuchar los gritos afligidos de las mujeres que se reunieron en la playa... [...] De los cuarenta barcos que salieran de Póvoa y de los seis que salieran de Affuradanaufragaron nueve de los que se ahogaron 105 tripulantes (“más 3 como consecuencia de lesiones recibidas”). El resto de las embarcaciones arribaron en distintos puertos portugueses (Vila do Conde, Leixões, Viana e Esposende) o gallegos, como Vigo (3), Baiona (4), A Garda (1) e BUEU (5).

Como pueden leer “llegaron a BUEU” 5 embarcaciones (6, dice alguna revista portuguesa de la época)[3].

 Tal e como lemos no diario de Lugo, El regional que á súa vez recolle do Diario de Pontevedra dando o nome de cinco patróns dos barcos portugueses (“Juan Praga, Joaquin Mitra, Juan Lima, Manuel Mayo Nobo y Manuel Reigosa”) e indicando que o número de tripulantes eran 111.


Como non podía ser doutro xeito todos foron aloxados e coidados polos nosos veciños, logo telegrafiaron ás súas familias e ao cónsul portugués en Vigo. Cando mellorou o tempo puideron regresar ao seu país e o fixeron por terra. E que pasou coas embarcacións? Segundo recolle o Diario de Avisos de la Coruña veu un remolcador portugués ata Vigo para recollelas e trasladalas ata Póvoa de Varzim.

 

Nota: Cuando paséis por la ciudad de Póvoa de Varzim, acercaros a la entrada del puerto (frente al Casino) a contemplar el mural de azulejos y buscar los que se refieren a esta tragedia pero también podéis mirar la iglesia de Nossa Senhora da Lapa que está, frente al mismo puerto, a unos 700 metros en dirección a Vila do Conde y en ella observar el peculiar faro testero de la misma y leer el panel conmemorativo a este evento.

... y acordaros de que llegaron hasta Bueu...


[1] El mayor ha ocurrido en la zona de Matosinhos/Leixões, un 2 de diciembre de 1947, honde hubo un gran temporal que sorprendió a la flota de trainera en el mar y hundió algunas de ellas, pereciendo 152 marineros. Número grande, pero alejado de los 322 náufragos que perecieron en la galerna que en el Cantábrico se dio en el “Sábado de Gloria” de 1878.

[3] Señalar que el periódico A Independencia de Póvoa de Varzim do 6-3-1892 indica como población de acogida Vilagarcía de Arousa y hasta nombra al patrón Juan Praga. Esta noticia hizo que en los actos de conmemoración del centenario de la evocación de la tragedia hayan estado unidas Póvoa de Varzim y Vilagarcía de Arousa. No habiendo ninguna referencia a los pueblos receptores mencionados en los periódicos españoles y portugueses. Curioso es que se ponga, en el folleto anunciador del homenaje, la portada (y no el texto) de la revista ilustrada portuguesa “Occidente” que cubriera monográficamente la noticia y no cita para nada a Vilagarcía (ni Vilanova), y sí las demás, Bueu, Vigo, A Garda e Baiona.



lunes, 1 de febrero de 2021

 Salvador Avilleira Estévez de Cela, pero domiciliado en la Graña, se presenta muy temprano, a las siete de la mañana del día 7 de mayo de 1895, en el juzgado municipal para manifestar que su vecino, dueño de la Casa do Casal, Don José Joaquín de Aldao e Sarmiento[1], falleciera a las cuatro de la mañana a consecuencia de una nefritis, a la edad de 64 años. Y el cementerio dónde lo enterrarían sería el civil de la ciudad de Pontevedra de donde era natural.

El finado, hijo de D. Esteban de Aldao y Aymerich y de su segunda esposa, Rita Sarmiento y Salazar, también era tío abuelo del polígrafo Víctor Saiz Armesto...

Hasta aquí todo sería un deceso normal sin más relevancia que el dolor de sus allegados y amigos. Pero muchas veces los ‘salvapatrias’ ponen por delante de las Libertades o de las capacidades que tenemos las personas de decidir aquello que nos es propio, sus credos que, aunque respetables, son los suyos...

Sin querer entrar en disquisiciones, lean lo que, del entierro del vecino de Bueu, José Joaquín de Aldao, publicó (8-5-1895 p.3) el periódico pontevedrés «La Lealtad Gallega», que se definía como “tradicionalista y órgano del partido carlista de la provincia”:
La Libertad Gallega



[1] Para conocer más de este personaje podéis acceder al libro y anexo, “De los Aldao a los Nuño” que sobre a familia de los Aldao están publicados en mi web ( https://descubrobueu.wixsite.com/bueu/nnunhomiguel ) por el autor Miguel Ángel Nuño Vázquez-Garza, que es también descendiente de Joaquín Aldao Sarmiento. Decir que en la actualidad tiene inéditos otros volúmenes que amplían la historia familiar.

viernes, 1 de enero de 2021

 En estos tiempos, observamos que repetidamente los medios de comunicación ponen el punto de mira en las fiestas ilegales que proliferan por toda la geografía de nuestro país como una causa más, de las relevantes, que permiten transmitir el virus que a un gran número de ciudadanos les siega la vida.

Sin entrar, por ahora, en disquisiciones ni polémicas llenas de racionalidad o, por lo contrario, de impulsos viscerales solamente se me ocurre una palabra: ¡Sensatez!

Para relajar un poco la crispación a la que estas actitudes dan origen voy[A1]  abrir la espita de la historia y tratar de hallar en el pasado de Bueu algún “cabreo” por fiestas “no autorizadas” ...

Los dos testimonios que encuentro coinciden que están impregnados de moralidad inoportuna, superficial e inexacta. Se podría seguir calificándolos en función de los hechos, de los protagonistas. etc. pero dejemos que se olviden de lo dicho y que cada lector saque sus conclusiones:

El lunes 8 de diciembre de 1924, día de la Inmaculada Concepción, se celebra el final de los trabajos con lino, ‘el hilado’; atrás ha quedado la sementera, el arrancado, mazado, etc. y luego todavía faltará el ‘ensarillado’ (sarillo utensilio de madera con forma de cruz para enrollar los hilos), el devanado y el tejido.

El hilado era una operación esperada en el trabajo con el lino que hacían las mujeres con la roca y el huso pues era momento de juntarse, de alegría a donde acudían también los mozos buscando novia. Era ocasión para bromas, cuentos, canciones, bailes, ... dependiendo del lugar de la hilada y de la juventud de los protagonistas de la misma.

A raíz de la carta enviada por el alcalde de Bueu, Luís Jesús Prieto García, a la Secretaría del arzobispo de Santiago dando quejas del párroco de Cela por la denuncia de esa hilada en la que... Pero mejor transcribo la carta en la que le responde la Secretaría arzobispal, que es clarísima:


La Exma. Ilma Prma. el Arzobispo, mi Señor ha recibido la atenta comunicación del día 17 del corriente en que V.S. ser ha servido darme quejas del proceder observado por el Pbro. D. Juan Paz con motivo de la celebración de la “hilada” que tuvo lugar la noche del 8 de diciembre último en un local de la parroquia de Sta. María de Cela, y bien informado acerca de lo ocurrido, me mandó contestarle diciéndole que el denunciado, lejos de merecer reprensión, es digno de alabanza, pues el hecho de haber sido clausurado dicho local por orden del Ilmo. Sr. Gobernador de la provincia con imposición de multa pecuniaria demuestra palmariamente que las protestas del Sr. Paz contra las reuniones y bailes inmorales que allí se celebraban, no eran exaltación nerviosa, sino solícita defensa de la moral ofendida de palabra y de hecho por los concurrentes a aquellas reuniones.”

La otra de las fiesta denunciadas fue en la parroquia de Aldán, ayuntamiento de Bueu, dado que es en diciembre de 1839. Al igual que la anterior voy a transcribir la carta ya que es bastante clara como para no apuntar más explicaciones. En este caso es del Gobierno político de Pontevedra que se la envía al alcalde de Bueu, Manuel González Plá:

“En vista de cuanto V. me ha manifestado el 21 de noviembre último acerca de la resistencia de una de las hijas de Dn Pedro Bermúdez á concurrir a la casa de su párroco que la mandaba llamar para darle una corrección fraternal para evitar que se repitiese en la de su padre el escandaloso porte de incomodar al vecindario con el bullicio de bailes hasta horas muy altas de la noche, he resuelto que para castigo de la indicada desobediencia imponga V. y exija al D. Pedro Bermúdez la multa de ocho ducados que V. hará efectiva en la comisión pagaduría de este Gobierno político, apercibiéndole que si en lo sucesivo permite reuniones en su casa a deshoras de la noche será penado con mayor seguridad; y a V. prevengo preste el correspondiente auxilio al párroco y autoridades eclesiásticas cuando lo imploren para el desempeño de sus atribuciones.”

 

 


 [A1]

martes, 1 de diciembre de 2020

En el imaginario de muchos está que la industria de la salga ha sido durante años una industria floreciente en la que el trabajo no faltaba, tanto en los trabajos en las factorías en tierra como en las faenas de la mar. La idealización de este tipo de actividad viene dada por la gran cantidad de gente que empleaba directa e indirectamente, por las salazones y otras construcciones de tipo suntuario y, sobre todo, por el estilo de vida o status social de sus propietarios.

A Roiba-1920

La realidad fue más diversa, y hubo de todo en todas las épocas donde era habitual esta actividad (s. XVIII al XX). La dependencia de la presencia o non del pescado, fundamentalmente sardina, en nuestra costa; la libertad de movimiento en el transporte marítimo, dificultado por las guerras o por la actividad corsaria, o por la irrupción de nuevas técnicas de conservación de los productos que harán más visibles estos altibajos.

Por mencionar dificultades en el mundo de la salga en Bueu pondré, como muestra, tres ejemplos:

-          Juan Domenech, para hacer frente a los gastos ocasionados por la fábrica de salga que poseía en el Puerto de Figueirón (Beluso) tiene que pedir un crédito hipotecario de 7.500 pesetas a la Sociedad “Salvador Massó e Hijos”. Al no poder devolverlo se queda sin la fábrica de la salazón, año de 1888.

-          Tomás y Narciso Galup, con varias salazones en Bueu y Beluso contraen un préstamo hipotecario sobre el almacén de la Playa de Bueu (Pescadoira) ante Ramón de Castro y Josefa Patiño de la parroquia de Alba. Al no poder redimirlo quedaron sin él, año de 1845. En 1850 pasaría, por venta de los Castro Patiño, a manos de Francisco Tapias.

EscribánBenito de Aris

-          Pedro Pastoriza, constructor de la Roiba, ya comenzara con mal pie la obra de esta fábrica de salazón pues había sido denunciado (1811) al considerar los vecinos que edificara parte de la misma en monte comunal. Para sobrevivir, a consecuencia de las pérdidas, a partir de 1814 tiene que alquilarla. Pero en 1817 sus empleados de tierra (sobre todo mujeres en la salazón) y de mar (marineros de las lanchas de la jábega) pleitean en el Juzgado Ordinario de Cangas para reclamarle los jornales que les deben. Anulado ese Juzgado tenemos, en los Juzgados de Pontevedra, a los trabajadores en el año 1821 aún con las mismas reclamaciones de sus salarios de 1817. ¿De cobrar, lo cobrarían los abogados y jueces?  En el Poder que los trabajadores le dan a unos procuradores para que los representen en el juzgado les aclaran que de ganar el juicio, cobrarían 1/3 de lo reclamado, y en el supuesto de perderlo, nada.


 

viernes, 6 de noviembre de 2020

Desde la antigüedad la lepra (enfermedad de Hansen) es una enfermedad que estigmatizaba y condenaba a aquellos que la padecían. Hasta la primera parte del siglo XX prevalecía, incluso en medios médicos, la creencia hereditaria de la misma[1].


Hoy en día conocemos que la causante de esta enfermedad infecciosa, que se caracteriza por úlceras en la piel y mucosas, daños neurológicos, etc., es causada por un bacilo (o bacteria con forma de bastón) llamado Mycobacterum leprae.

Pero lo aquí quiero poner de manifiesto es la incidencia histórica de esta enfermedad con la Isla de Ons. Desde que la población de la Isla ha ido en aumento, las condiciones de higiénicas y alimenticias de esta comunidad, a causa de sus limitaciones sociales, laborales y de colonato, se fueron deteriorando hasta situaciones extremas. Esto generó el caldo de cultivo para que esta enfermedad se asentase de forma endémica en este lugar. Así mismo el condicionante espacial reducido, por el aislamiento, ha permitido que de forma recurrente apareciesen más casos que en otras poblaciones próximas[2].


En El Pueblo Gallego del 12 de febrero de 1933 tenemos la primera de las referencias claras a la lepra en la Isla. Es en un artículo de Álvaro de las Casas haciendo un in memoriam de Antonio Bruno, en el que decía: ” En aquella isla sonrojante, sin médico, ni cura, ni botica; en aquella isla con más de trescientos vecinos que no tienen un palmo de tierra, ni un libro, ni un periódico, que en tanto porciento elevadísimo agonizan sumidos por la lepra, sin mano piadosa que les ayude…


Alguna que otra vez dieron en aprovechar esas circunstancias de necesidad y enfermedad desde el mundo de la política. Pondré dos ejemplos de distinto signo e intencionalidad.

En 1934 el diputado a Cortes por Lugo, Manuel Becerra, del partido Republicano Radical, como subsecretario de obras públicas pasó de inspección por el faro de Ons y “pudo apreciar personalmente las pésimas condiciones sanitarias en las que se encuentran los habitantes de la citada isla, muchos de ellos atacados de lepra y careciendo de asistencia facultativa...”.  Llegado a Madrid habló con el ministro de Trabajo, Sanidad y Previsión Social, y este transmitió órdenes “al inspector provincial de Sanidad de Pontevedra para estudie la manera de subsanar esas deficiencias sanitarias, atendiendo con ello a tan justos y humanitarios deseos”. Polo que sabemos todo siguió igual.

Baixo el lema “Ons las islas olvidadas” desembarcaron a primeros de julio de 1938 un grupo de Falange a las órdenes del Jefe Provincial, Jesús Suevos, al que acompañaba un amplio cuadro de especialistas y directivos de la organización.  Reflejada esta visita en El Pueblo gallego con un amplio artículo, con el reportaje gráfico de Valin[3] (que son causa de esta entrada en el blog).

En lo que respecta a los habitantes da Isla dice: “Depauperados fisiológicamente. No hay servicios sanitarios ni espirituales. Las enfermedades de la piel constituyen una estadística aterradora, fomentadas por el género de comidas y por la [..] consanguinidad. La lepra clavó también sus garras en aquella tierra ingrata, sin que no se hiciera nada por aquellos desgraciados”.

 NOTA: Con la entrada en este Blog, del 8 de mayo de 2020, que tenía por título “Otras enfermedades endémicas en el Bueu de la 1ª mitad s. XX - Epidemia VIII” iba a dejar por concluido el capítulo de las enfermedades epidémica e/o endémicas. Consciente de que quedaban otras, con el fin de la desescalada en el confinamiento había preferido no abordarlas.

Hoy he retornado al tema con la intención de completar, divulgar y poner en valor la entrada que el día 23 de octubre de 2020 han puesto en el Facebook los del Archivo Histórico Provincial de Pontevedra (Entradas que aconsejo seguir por su interese documental) con el títuloLEPRA EN LA ISLA DE ONS” :




[1] Quizás influidos por los textos bíblicos como “… la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre…” (Reyes II 5-27)

[2] Enfermedad que se daba también en muchos pueblos gallegos, lo que hizo que en noviembre de 1907 el ministerio de Instrucción enviara a Santiago, en comisión de servicios, al Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla, para que estudiara la lepra en Galicia.

[3] Fotógrafo establecido en Vigo que se formara en el estudio de Ksado.

 

domingo, 1 de noviembre de 2020

 Comenzar diciendo que las motivaciones de la detención del alcalde son estrictamente políticas. Son momentos convulsos de la política nacional donde la inestabilidad social, económica y de gobierno se manifiestan sin pudor en la represión del contrincante o adversario.

La alternancia, y hasta cohabitación, entre políticos de distintas sensibilidades es una constante lo que, con otros ingredientes de la época, los ha llevado a ejercer una represión “rotativa” entre os dirigentes y partidarios de las tendencias liberales dominantes (moderados y progresistas).

Como podéis suponer estoy hablando de una época ‘algo’ distinta a la actual. Se ha dado en la regencia de María Cristina y más concretamente, en el año 1839; ya cuando comenzaban las revueltas populares que provocarían la renuncia de la Regente y la ascensión de Espartero.

El alcalde de Bueu era, desde el 3 de enero, Manuel González, natural de Cela. Sabemos que estuvo retenido en la Ayudantía de Plaza-Fiscalía Militar de la calle Real nº 4 de Pontevedra el 7 de agosto de 1839 por orden del Capitán General del Ejercito y Reino en Galicia, por tres oficios que el Fiscal militar de Pontevedra, Santiago Cobas le había remitido al Señor Regidor 1º del ayuntamiento de Bueu, D. Domingo Ferradás.

En estos oficios reclamaba (6-8-1839) “a fin de practicarles ciertas diligencias” a presentarse en su casa de Pontevedra a Matias Freire (Mayordomo de Stª Mª de Cela) y Salvador Martí (salazonero de Beluso, alcalde en el año 1838 y ahora concejal).

En el segundo oficio (7-8-1839), de forma urgentísima:” Siendo las tres de este día y su tarde; sin haberse presentado en esta Matías Freire Mayordomo del Sta María de Cela y Dn Salvador Martí de Beluso, según se lo prevenía en mi oficio de ayer; y como se halle detenido en esta el Alcalde Presidente de ese Ayuntamiento, se hace indispensable que sin pérdida de momento se presenten los sujetos especificados, bajo su más estrecha responsabilidad caso de detención”.

Al parecer tras este requerimiento y “chantaje” pudo salir el Alcalde libre ya que el día 21 de ese mismo mes lo citan para que el día 26 acuda en la compañía de Manuel Fernández Ramos (abad de Cela) para notificarles una Providencia.

 


 

jueves, 1 de octubre de 2020

Hace poco más de un mes, Fernando Miranda me habló de un "supuesto" jugador del C. F. Barcelona en el primer tercio del siglo XX, y que curiosamente era de Bueu. Y de ser así, somo se apellidaba 'Miranda', cabía la posibilidad de ser un familiar suyo... 
El bueuense Amador Lorenzo Lemos ha sido el jugador de Bueu que alcanzó las máximas cotas del fútbol español como portero del Barcelona, ​​Real Madrid, Hércules C.F. y Real Murcia.

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Lo extraño del caso era que nadie había mencionado nunca a otro vecino como jugador de los grandes equipos de la primera línea de la liga española.
Por supuesto que sería, de ser cierto, una noticia muy interesante para compartir en este blog. Por todo lo cual decidí recopilar toda la información que pude sobre el personaje y su actividad del mismo basándome en el expediente en la historia del F. C. Barcelona
(en el blog https://www.bdfutbol.com/es/j/j11530.html ) ponía de él en la temporada 1932-33. Busqué más pistas para analizar y nombres de familiares a quien preguntar.

Como resultado, obtuve un pequeño conjunto de documentos extraídos, casi todos, de hemerotecas como El Correo Gallego, La Noche, etc. por lo que pude hacer un seguimiento de su actividad como jugador, entrenador, masajista, etc. coincidiendo en parte con la ficha mencionada anteriormente.


 Pero lo que quería confirmar en primer lugar era si había o no una persona de Bueu con ese nombre y que las fechas de nacimiento y defunción fueran las mismas.

Efectivamente, existía un tal RAMÓN MIRANDA PÉREZ nacido en Bueu el 27-12-1908 (no el 7-11-1909 en la ficha) y que había fallecido en la misma fecha indicada en la ficha. Aunque las coincidencias fueron muy significativas, no pude considerar válida la noticia ya que. en la documentación manejada encontré indicios que me llamaron la atención que reforzaban la teoría de que el bueués y el jugador eran dos personas distintas.
La investigación, tras articular una especie de árbol genealógico, me llevó a encontrar familiares directos del Ramón Miranda de Bueu y uno de los hijos de este confirmó que no había sido jugador sino, toda su vida, marinero.

El misterio ha sido resuelto: eran dos personas con mismo nombre y apellidos y, por algún error, alguien había dado las fechas y referencias de Bueu ... cuando lo que tenían que haber puesto el origen asturiano, y no gallego del jugador/entrenador.